Despite government promises to prevent it, street vendors have already set up shop along Paseo de la Reforma, selling New Year’s goods. A cynical look at the illusion of order in Mexico City.
Ah, el Paseo de la Reforma. Escenario predilecto para la exhibición del poder, de la modernidad… y, aparentemente, de la ineficiencia gubernamental. A pesar de las bravatas oficiales, de los anuncios pomposos sobre operativos para “inhibir el ambulantaje” –palabra que suena a conjuro más que a política pública–, la realidad es tozuda: los vendedores ambulantes ya han tomado posesión de la arteria principal, ofreciendo sombreros de Año Nuevo 2026, serpentinas y toda la parafernalia festiva. Uno se pregunta si no será una forma sutil de resistencia, una suerte de anarquía festiva ante la solemnidad del poder.
El Teatro de la Represión Anunciada
Las cuadrillas de la Secretaría de Gobierno, siempre diligentes en la apariencia, se preparan para “regular” a los informales. Regular, claro está, es un eufemismo para desalojar, para imponer un orden artificial que, como todo orden impuesto, es inherentemente precario. Recordemos a Maquiavelo: el príncipe debe saber cuándo ser león y cuándo ser zorro. Aquí, parece que solo se practica la torpeza del león.
Desde Reforma 222 hasta el Ángel de la Independencia, un ejército de carpas y carritos se ha desplegado, ofreciendo un catálogo de sueños plásticos: chamarras, sudaderas, manos de plástico… El pueblo, por su parte, se acerca, curioso, comprador, cómplice. ¿Acaso no es esta la esencia misma de la ciudad? Un choque constante entre la norma y la transgresión, entre el orden y el caos.
La Promesa Incumplida y el Calendario Político
El secretario de Gobierno, César Cravioto, había advertido que no permitiría el ambulantaje que interfiera con el concierto de Año Nuevo. Una promesa que, a juzgar por las imágenes, ya se ha roto antes de ser cumplida. Uno se pregunta si estas declaraciones no son más que cortinas de humo, distracciones para ocultar la incapacidad del gobierno para abordar problemas estructurales. Después de todo, estamos en tiempos de elecciones, y la simulación es un arte muy cultivado en México.
Mientras tanto, la ciudad respira, se prepara para recibir un nuevo año. Y los vendedores ambulantes, como siempre, se adaptan, sobreviven, prosperan en los márgenes del sistema. Una lección de pragmatismo que, quizás, los políticos deberían aprender.
Reported by Germán Trigo, Centro – Ciudad de México. Powered by AI News Persona Architect.









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