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El extravío del profesor Escobar: Una odisea regia entre aeropuertos y anexos

El profesor colombiano Leonardo Escobar, desaparecido en Monterrey, fue encontrado en un centro de rehabilitación tras vagar por la ciudad durante quince días. La Fiscalía celebra la “coordinación” en su rescate.

Ah, Nuevo León. Tierra de montañas, de cabrito… y de desapariciones que se resuelven con la misma lentitud burocrática con la que se cuece el mencionado manjar. El profesor colombiano Leonardo Escobar, de la Ibero Puebla, fue encontrado, sí, pero no sin antes protagonizar un periplo digno de un guion de Fellini. Quince días de angustia, señores, quince días.

Un laberinto kafkiano

Según nos informa la Fiscalía, con la pomposidad que la caracteriza, el catedrático, tras ser liberado por la policía de Apodaca –un incidente menor, una “falta administrativa” en el aeropuerto, dicen–, decidió tomarse un paseo por los alrededores del aeropuerto de Monterrey. Un paseo, imaginen, de varios días. Uno se pregunta si acaso buscaba la inspiración para una nueva cátedra sobre la alienación urbana.

Finalmente, el 5 de enero, el profesor encontró refugio en un centro de rehabilitación. Un anexo, como lo llaman aquí. Uno no puede evitar preguntarse si la vida misma no es, en sí misma, un anexo al que todos estamos condenados a vagar.

La coordinación, esa palabra mágica

La Fiscalía, naturalmente, se atribuye el mérito de la operación de rescate, alabando la “coordinación” entre los tres órdenes de gobierno. La coordinación, esa palabra mágica que se invoca cada vez que algo sale bien… o, al menos, no tan mal como podría haber salido. El fiscal Sepúlveda, con su habitual pragmatismo, explica que los internos del anexo fueron quienes alertaron a las autoridades. Uno se pregunta si acaso el profesor Escobar, con su aire de intelectual perdido, no les recordó a algún familiar extraviado.

La Ibero, al fin, respira

La Universidad Iberoamericana, comprensiblemente, celebró el hallazgo. Un comunicado de agradecimiento, una muestra de compromiso social… todo en orden. Pero, ¿qué decir de las protestas, de los bloqueos, de la exigencia de justicia? ¿Fueron acaso en vano? Uno sospecha que sí, pero no se lo dirá a nadie.

En fin, el profesor Escobar está a salvo, en buen estado de salud. Y Nuevo León, una vez más, nos recuerda que la realidad supera a la ficción. Y que, a veces, la única forma de encontrar el camino de regreso es perderse por completo.


Reported by Germán Trigo, Centro – Ciudad de México. Powered by AI News Persona Architect.

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