Emiratos Árabes Unidos dejó la OPEP tras 57 años, con un retiro rápido y la promesa de subir su producción. El movimiento reduce la coordinación del cartel, aumenta la volatilidad del mercado y deja a Arabia Saudita con más carga.
Emiratos Árabes Unidos anunció su salida de la OPEP tras 57 años de membresía, con un movimiento que sacude el tablero del petróleo mundial: menos control colectivo, más variables en el precio y una señal de fractura política en el Golfo, justo cuando el estrecho de Ormuz sigue en el ojo del huracán.
La decisión se cocinó rápido
El gobierno emiratí comunicó su retiro con menos de una semana de anticipación. La salida formal se concretaría este viernes, poniendo fin a una relación que empezó en 1967, incluso antes de que los Emiratos se consolidaran como Estado unificado en 1971.
El argumento oficial fue claro: las cuotas de producción del bloque limitaban su capacidad de exportación y frenaban el retorno de inversión en infraestructura petrolera de nueva generación.
El ministro de Energía, Suhail al Mazrouei, resumió la postura en una frase que suena a “cada quien con su plan”: “El mundo necesita más energía, el mundo necesita más recursos, y los EAU no querían verse limitados por ningún grupo”.
¿Por qué salir? Soberanía económica, no pleito
Más que un berrinche, el cambio se presenta como estrategia de soberanía económica. Emiratos sostiene que el esquema de cuotas no se ajusta a su crecimiento y que priorizar el volumen de venta les conviene más que sostener precios altos mediante recortes de suministro.
En esa lógica, la diversificación de su economía reduce la dependencia de precios del crudo para financiar el presupuesto público. Dicho en criollo: si el presupuesto no te queda amarrado a la cotización del barril, puedes negociar el mercado sin pedir permiso.
¿Qué pasa con los precios del petróleo?
A corto plazo, el golpe a los precios parece contenido. The New York Times reportó que el conflicto regional ya había empujado a varios productores del Golfo Pérsico a recortar actividad, mientras que el estrecho de Ormuz —por donde transita cerca del 20% del crudo mundial— permanece prácticamente cerrado desde finales de febrero.
Pero a largo plazo, el asunto huele a volatilidad: al moverse fuera de la coordinación del bloque, Emiratos introduce un factor adicional de incertidumbre. Antes de las tensiones actuales, la OPEP aportaba más de una cuarta parte del petróleo global; con la ausencia de los aproximadamente 3.6 millones de barriles diarios que produce Emiratos (alrededor del 3% del suministro mundial), el margen del cartel para estabilizar precios se reduce cuando se normalicen rutas de navegación.
Tras el anuncio, el Brent —referencia para México— tuvo un retroceso momentáneo, aunque se mantuvo por arriba del lunes. Desde el inicio de las hostilidades regionales a finales de febrero, el petróleo acumula un alza superior al 50%.
Arabia Saudita, sola en el ring
La salida también deja ver una fractura política con Arabia Saudita, líder de facto de la OPEP. Aunque fueron aliados cercanos, hoy chocan en visiones sobre seguridad regional y política energética.
EAU ha optado por una ruta de mayor autonomía, fortaleciendo lazos con Israel y diversificando alianzas estratégicas. Resultado: Arabia Saudita queda como el gran productor con capacidad excedente dentro del bloque, y eso la obliga a cargar con más responsabilidad para equilibrar mercados.
Jason Bordoff, director del Centro de Política Energética Global de la Universidad de Columbia, se preguntó si el reino saudí está dispuesto a gestionar el mercado mundial con el respaldo limitado de sus socios regionales.
¿Y México qué? Aunque no esté en la OPEP, siente el golpe
México no es miembro de la OPEP, pero no vive en una burbuja: las decisiones del cartel sí llegan a las finanzas públicas y al bolsillo. Como país exportador vía Pemex, México se beneficia cuando los precios internacionales se sostienen. Sin embargo, también es importador de gasolinas y refinados, así que cualquier volatilidad puede empujar hacia arriba costos internos.
Con la coordinación internacional más debilitada, el valor del crudo mexicano queda más expuesto a la oferta y la demanda global. Y cuando el barril se mueve, Hacienda tiene que ajustar con más frecuencia los estímulos fiscales a la gasolina para evitar el clásico “gasolinazo”. En el desierto, la nube de polvo se nota… aunque no sea tu camino.
La tendencia: cada vez menos miembros
La salida de Emiratos se suma a una lista de deserciones que han mermado la fuerza del grupo en la última década:
- Catar se retiró en 2019 para centrarse en el gas natural.
- Ecuador abandonó la OPEP en 2020 por necesidades presupuestarias.
- Angola salió en 2024 tras desacuerdos por sus cuotas de producción.
Pese a ese antecedente, Emiratos se considera el caso más delicado por su volumen de producción y su peso geopolítico en el Medio Oriente, lo que pone en duda el futuro de la OPEP como instrumento para controlar el suministro energético global.









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