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Moody’s baja a México a Baa3 y lo deja a un paso de perder el grado de inversión

Moody’s baja a México a Baa3 y lo deja a un paso de perder el grado de inversión

Moody’s bajó la calificación soberana de México de Baa2 a Baa3 y dejó la perspectiva estable, pero advirtió que el país quedó a un paso de perder el grado de inversión por presiones fiscales, más deuda, bajo crecimiento y apoyos recurrentes a Pemex.

Hermosillo amanece con una noticia que pega lejos, pero se siente cerca: Moody’s Ratings ya hizo oficial el ajuste a la nota crediticia de México. La calificadora bajó la deuda soberana de Baa2 a Baa3 y, aunque cambió la perspectiva de negativa a estable, el país quedó a un solo escalón de perder el grado de inversión.

De acuerdo con la información difundida por medios nacionales con base en el análisis de Moody’s, el movimiento se explica por presiones fiscales asociadas a más deuda, menor crecimiento económico y apoyos recurrentes al gobierno federal para Pemex. La agencia también señaló que el margen de maniobra de México se ha reducido.

¿Qué significa para la gente que México siga “en grado de inversión”, pero en el último nivel?

En palabras sencillas: una calificación crediticia es una medida de riesgo. Entre más baja, el mercado suele percibir que prestarle al país es más caro y que hay menos colchón para aguantar golpes sin endeudarse más.

Con Baa3, México todavía está dentro del grado de inversión para Moody’s, pero en el nivel más bajo de esa categoría. ¿Traducción a la vida diaria? No es automático que “se pierda todo”, pero sí puede influir en:

  • El costo al que se financia el gobierno.
  • La confianza de inversionistas.
  • La presión sobre las finanzas públicas.
  • La evaluación de empresas estatales sensibles como Pemex.

La perspectiva estable apunta a que Moody’s no ve una baja inmediata, siempre que el deterioro fiscal no avance más de lo previsto.

¿Por qué Moody’s bajó la nota? Los factores que la calificadora puso sobre la mesa

Moody’s explicó que su decisión responde al debilitamiento sostenido de la fortaleza fiscal. El nudo, según la agencia, es que el gobierno enfrenta más presión para financiar gasto, deuda y apoyos a Pemex, mientras el crecimiento económico se mantiene moderado.

Entre los elementos mencionados están:

  • Aumento de la deuda pública.
  • Déficits fiscales elevados.
  • Base tributaria limitada.
  • Gasto público rígido.
  • Menor crecimiento económico.
  • Apoyo financiero recurrente a Pemex.
  • Presiones por gasto social y prioridades energéticas.

Deuda y déficits: números que Moody’s usó en su análisis

La calificadora indicó que el déficit fiscal se mantuvo elevado en 2025, cerca de 5% del PIB (considerando el apoyo a Pemex), apenas por debajo del 5.3% del PIB registrado en 2024.

En el mismo diagnóstico, Moody’s reportó una trayectoria al alza en la deuda bruta del gobierno:

  • 2023: 39.8% del PIB
  • 2024: 46% del PIB
  • 2025: 49.3% del PIB

Y proyectó que los déficits del gobierno federal y el sistema de seguridad social se mantengan por encima de 4% del PIB entre 2026 y 2027.

¿Qué papel jugó Pemex?

Pemex fue, según Moody’s, uno de los puntos más sensibles del análisis. Estimó que el gobierno otorgó apoyos por alrededor de 35 mil millones de dólares en 2025 (equivalentes a 1.9% del PIB) y presupuestó otros 14 mil millones de dólares para 2026.

La preocupación de la agencia no es solo que Pemex sea estratégica, sino que también representa un riesgo fiscal: si la petrolera requiere respaldo constante, el gobierno tiene que destinar recursos que pueden terminar presionando más el déficit o la deuda.

¿Puede México perder el grado de inversión?

Sí, pero no es automático. Con Baa3, el país aún está en grado de inversión. Una nueva baja lo colocaría en grado especulativo (lo que en medios se conoce como bono basura), lo que podría elevar el costo de financiamiento y el nivel de desconfianza percibida.

Moody’s señaló que una mejora dependería de:

  • Reducción sostenida del déficit fiscal.
  • Una trayectoria más estable de la deuda pública.
  • Menores riesgos asociados a Pemex.
  • Más claridad sobre la capacidad del gobierno para controlar el gasto.

El punto clave para el lector

La baja de Moody’s no significa que México ya perdió el grado de inversión, pero sí manda una señal clara: el país tiene menos margen por tres presiones principales: deuda, bajo crecimiento y Pemex.

¿Qué sigue? El “termómetro” será el rumbo fiscal y financiero en los próximos trimestres. Si el deterioro se contiene, Moody’s podría mantener la perspectiva estable; si no, el riesgo de otra baja está sobre la mesa.

En Sonora, esto no es un tema de escritorio: cuando el país se financia más caro, tarde o temprano el impacto se siente en el presupuesto y en la estabilidad económica general. Así que vale la pena seguirle la pista: deficit, deuda y apoyos a Pemex serán las palabras clave.

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